Trucos para saber si nos están mintiendo.

 

En general somos muy malos detectando las mentiras.

Se suelen utilizar una serie de clichés que son fácilmente disfrazables por mentirosos un poco avezados: mirarles a los ojos, ver si se toca la cara, etc.

Se supone que los mentirosos son muy inquietos pero suele suceder que el auténtico signo delator es un exceso de tranquilidad.

En realidad no existe ningún comportamiento concreto que indique a ciencia cierta el engaño.

En primer lugar, en numerosas ocasiones disfrazamos las emociones que estamos viviendo, ya sea por cortesía o por pura falta de sinceridad. Un observador experimentado puede detectarlo.

Aquí se exponen 4 puntos a observar para saber si nos están mintiendo:

Incomodidad del sujeto

Lo que es científicamente observable es la comodidad/incomodidad del sujeto.

Los seres humanos somos binarios: o estamos muy cómodos o tenemos algún problema que nos incomoda, este es el primer punto de partida, en caso de no ser muy expertos.

De esta forma, son observables diversas conductas que pueden delatar una incomodidad:

  • -Morderse los labios
  • -Guiñar los ojos.
  • -Apretar los labios.
  • -Fruncir el entrecejo
  • -Crispar la mandíbula lateralmente.
  • -Cruzar los brazos
  • -Restregarse las manos en los muslos.
  • -Subirse los calcetines.
  • -Chuparse las mejilla hacia adentro.
  • -Pasarse los dedos por el pelo (las mujeres lo suelen hacer por la nuca).
  • -Un leve toque en el cuello nos puede alertar.

No podemos saber el motivo exacto por que no se siente cómodo pero, si le hemos hecho una pregunta, podemos pensar: ¿por qué se comporta así? E intentar deducir el motivo de la incomodidad. Evidentemente, el sentirse juzgados puede en sí ya ser motivo.

Observar las emociones

Estas ya fueron abordadas por Darwin en su famoso libro “La expresión de las emociones en el hombre y los animales”. Los investigadores han detectado siete expresiones faciales universalmente reconocibles:

  1. -Alegría
  2. -Sorpresa
  3. -Desprecio
  4. -Tristeza
  5. -Ira
  6. -Asco
  7. -Miedo.

La cara está conectada con 12 músculos faciales y cada emoción activa la movilización de un determinado número de ellos. Esta movilización se encuentra codificada en lo que los científicos llaman FACS (Sistema de codificación de la acción facial). Este sistema se lleva codificando experimentalmente desde hace 40 años.

Lo que sucede es que cuando sentimos una emoción y queremos expresar otra, hay algunos músculos que no concuerdan porque no somos capaces de tensar todos los músculos correctos. Esto nos sucede, por ejemplo, cuando queremos sonreír por compromiso social, pero lo que nos sale es una mueca que se puede detectar por un observador avezado. Sonreímos con la boca pero no con los ojos.

Estar atento a las microexpresiones.

La incomodidad hace que movamos los músculos faciales de formas difíciles de percibir, pero aún más difíciles de controlar: las microexpresiones.

Las microexpresiones son expresiones fugaces que se producen cuando nos asalta una determinada emoción pero tratamos de controlarla. Es como un forcejeo neuronal para controlar nuestro rostro.

De esta forma podemos detectar , si somos muy observadores a este destello fugaz, las autenticas emociones que embargan a nuestro sujeto.

No perder de vista las manos.

Cuando pienso algo y me dispongo a verbalizarlo, la corriente nerviosa atraviesa antes la zona que controla las manos, estas se mueven inconscientemente comunicando nuestras auténticas intenciones y emociones antes de expresarlas. Esto puede alertarnos si observamos una incongruencia entre lo que se dice y lo que se expresa con ellas.

En resumen:

El estudio del lenguaje del cuerpo es una materia enormemente extensa y ha sido objeto de numerosos análisis a lo largo de la historia.

Fuente.- Documental “El lenguaje del cuerpo” de Geoff D’eon

Deja un comentario