Trucos infalibles para mejorar las relaciones personales

Aunque hay cierta predisposición innata, interactuar adecuadamente con los otros es en esencia un aprendizaje. Para lo cual podemos desarrollar ciertas habilidades al alcance de todos.

Los siguientes trucos, nos facilitarán el entrenamiento de dichas habilidades:

1. Mejorar nuestra capacidad de escucha

Es poner nuestra atención en el contenido y en la forma del mensaje que el otro nos está transmitiendo. No es quedarnos estáticos, sino poner de nuestra parte para comprender al otro. Encauzando nuestro diálogo interno hacia lo que el otro nos está contando.

Para desarrollar la habilidad de escucha, nada mejor que escuchar. Ahora bien, ¿cómo? Intenta a quedarte en silencio, simplemente tratando de captar lo que te dicen. Al principio tendrás que hacer un esfuerzo consciente para que tu atención no se escape; sin embargo, una vez que hayas cogido soltura, la tentación que pueda suponer la dispersión no será tan grande.

2. Aumentar nuestra empatía

Ser capaz de ponerse en la piel de los demás, entendiendo en el proceso qué hace que piensen como piensan y actúen como actúan.

Requiere de una actitud abierta, más que crítica. ¿Con qué derecho vamos a cuestionar al prójimo? Perdemos mucho cuando no logramos establecer la empatía: aprendizajes, ampliación de experiencias y la oportunidad de mejorar nuestras relaciones personales.

 

3 Confía en lo que haces y dices

Dale una oportunidad a la persona que eres, sin olvidar que dentro de la persona que eres va implícita aquella en la que te gustaría convertirte.

El miedo es una de las emociones que más puede tensar la comunicación, constituyendo un obstáculo para las relaciones personales. Intenta que en tu comunicación no predominen las pausas y busca más la conversación que el discurso o el monólogo.

Un discurso demasiado medido puede interpretarse por las personas que los escuchan como un intento de ocultar algo…, cuando lo único que intentas ocultar es que tienes miedo de mostrarte como eres. ¿Por qué?

4 Sonríe, siempre sonríe

La sonrisa abre muchas puertas, algo a menudo olvidado pero cierto. Derriba barreras, construye un clima emocional de amabilidad y contribuye a disminuir tensiones. Además, es gratis.

Como motivación, piensa es un gesto que rompe el hielo e invita a la confianza. Nada mejor, para mejorar las relaciones personales, que iniciar cada nuevo encuentro con una sonrisa. Se ha comprobado en varias investigaciones que las personas tienen mucha más confianza en alguien que sonríe que en quien que no lo hace.

 

5. Los buenos modales

Es cierto que existen muchas normas de cortesía que no son más que adornos, pero otras son fundamentales y no se deben perder. Por ejemplo, la buena costumbre de saludar y despedirte, decir gracias, no interrumpir al otro cuando habla, permitir que el otro pase primero… Pequeños gestos que muestran tu buena disposición a entenderte con los demás.

Actualmente hay una costumbre que no se debe olvidar a propósito del móvil: a menos que estés pendiente de una llamada urgente, lo mejor es que lo dejes fuera de tu campo de acción y visión inmediatos, donde no pueda distraerte. Seguramente no te vas a perder nada del otro mundo y lo que puedes ganar es mucho.

6. Aprende a manejar la ira

Hay una norma de oro que en los momentos de enfado nos puede ayudar. Si estás molesto, en un primer momento solo tienes que hacer tres cosas: no decir nada, no hacer nada y quedarte quieto. Es así de sencillo.

Las relaciones personales se deterioran, en gran medida, por una mala gestión de la ira. Cuando esta se apodera de nosotros llegamos a mostrar nuestra peor cara, pudiendo llegar a ser muy crueles. Especialmente con las personas a las que queremos, porque también son las personas de las que conocemos los sitios donde más les duele.

7. Cuidar los pequeños detalles

Hay una serie de actitudes o de pequeños detalles que incrementan significativamente la calidad de las relaciones personales, hablan de nobleza y de buena disposición a los demás. Es buena idea incorporarlos a tu forma natural de ser.

  • Prodigarle elogios sinceros a los demás.
  • Llamar a las personas por su nombre.
  • La importancia de un problema lo decide la persona a la que le afecta.
  • Durante una polémica, indícale al otro que valoras su punto de vista y que quieres entenderlo.
  • Muestra tu interés por lo que piensa o siente el otro.
  • No intentes cambiar la forma de pensar de nadie.

Si logras aumentar la calidad en tus relaciones personales, toda tu vida se enriquecerá. Esto, a su vez, va a incrementar la confianza en ti mismo y tu sensación de bienestar general. Cuando las interacciones con los demás son constructivas, nos sentimos más motivados y más felices.

Fuentes:

Edith Sánchez

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